SER ARTISTA EN GUATEMALA 

ES DE VALIENTES

Con una voz singular, Lucía Montepeque saluda y demuestra desde la primera impresión, que su vida está vinculada al escenario. Su estilo tan peculiar, muestran lo original y extravagante de su personalidad. Con una taza de café, envuelve a cualquiera en una buena conversación.

Lucía es una de las mujeres reconocidas dentro de las artes escénicas en Guatemala. Actúa en musicales, obras de teatro y canta en algunos bares de la ciudad. Desde pequeña le encantaba entretener, pero el arte nunca había sido una prioridad, sino un hobby. Después de estudiar derecho en la universidad, se dio cuenta que lo que la hacía feliz era actuar, cantar y bailar. Viajó a Nueva York para audicionar en la American Music and Dramatic Arts Academy, donde ganó una beca y logró terminar sus estudios en artes escénicas. Esto le permitió actuar en varias obras en los Estados Unidos y ganar experiencia, lo cual sería crucial. A sus 23 años regresó a Guatemala y decidió estudiar diseño de modas. Lucía cuenta, “comencé a tocar en bares un par de veces a la semana, hacía obras en la universidad, pero hubo un momento en el que me di por vencida y acepté que el arte, sólo podía ser un hobby.” Sin embargo, la vida estaba a punto de darle una sorpresa: “Un día mi mamá me llevó un anuncio pequeño de periódico que decía Audiciones para Chicago. Fui pero no estaba preparada, salí de allí sin ninguna expectativa.

Mientras caminaba para el carro, la directora me ofreció el papel “Para mí fue una señal”. Comenzó a trabajar en Chicago y esto le abrió las puertas para participar en otros musicales como Navidad Fantástica, Gospell, Grease y en obras como El Insólito Caso del Señor Morton. “Siento que a veces el sueño está allí, pero si uno no está preparado para el sueño, no lo va a alcanzar” confiesa la actriz, “es importante prepararse para aprovechar las oportunidades que da la vida”. Pero para ella, el teatro va más allá que una expresión de sí misma, “parte de lo que me gusta del teatro es que me puedo liberar. Libero lo que soy, mis emociones, canalizó mis frustraciones, alegrías y depresiones. Hay momentos a los que yo les digo uff moments, en donde conectó con el personaje y se me olvida todo. Siento que lo hago en servicio de Dios, siento que todas mis vivencias encuentran un lugar en el escenario. Pero no todo es perfecto.”

Vivir del arte en Guatemala no es un asunto fácil. Se requiere de muchos sacrificios y de mucha paciencia. Incluso, varios artistas del medio han confirmado que se enfrentan a un público sin el hábito de gastar más de Q100 por presentación. Sobre esto, Lucía explica: “Esta carrera es para valientes. No existe en el país la infraestructura que pueda sostener a muchos artistas. Las pocas productoras que hay, invierten de su bolsa porque creen en el arte. Necesitamos del público y que se valore cada vez más nuestro trabajo como algo profesional. Tienen que entender que una ida al cine no puede costar lo mismo que un musical que necesita de bailarines, orquesta, montajes, etc.”

Lucía pone todo su corazón en cada personaje, baile y canción que interpreta para el público. Es de los pocos guatemaltecos que son afortunados de poder vivir de su pasión. Familia y amigos han tenido un papel importante, pero ella le da un valor importante a alcanzar la madurez necesaria para comprender que ser un artista, también conlleva muchas responsabilidades. “No todos pueden ser artistas. Muchas personas quieren ser famosos y por eso lo hacen. Pero hay que hacerlo como profesión para entender qué es ser un artista. Es trascendental creer en uno mismo y si tienen talento es importante estudiar, entender los sacrificios y tener paciencia; practicar y disciplina. Hay que hacerlo por las razones correctas, porque aman lo que hacen, y no por el beneficio que les puede llegar a traer” finaliza Lucía. Si quieres apoyar a Lucía, lo podrás hacer durante octubre en su presentación de Otello con la productora La Fábrica de Microbios.