Le preguntamos a una de las abogadas más exitosas del país cómo elegir una fundación para apoyar y esto nos aconsejó

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LOOK se acercó a María Isabel, una abogada con trayectoria admirable, una profesional ética, un ejemplo para otras mujeres. Ha ejercido desde hace 25 años. Le preguntamos cómo nació en ella su amor por el Derecho, retos y participación en iniciativas como GuateÁmala y de su pluma se desprendieron las siguientes respuestas.

 

LOOK Mágazine – Eres abogada, ¿cuéntanos qué te motivó a elegir y ejercer esta carrera?

María Isabel Luján – Tenía 16 años en el momento que decidí estudiar Derecho. Cuando elegí mi carrera universitaria, lo veía como una forma para representar a mi país como diplomática y mejorar la imagen de Guatemala.  Era 1986 y había crecido en una Guatemala bajo el conflicto armado, lo cual me impactó en muchos sentidos.  Por circunstancias familiares, también vivimos fuera del país durante distintas épocas de mi infancia y adolescencia, y era consciente que la gente percibía a Guatemala como un lugar lleno de discordias y peligros; sin embargo, y a pesar del miedo y de la tristeza que todo esto implicaba, siempre tuve la esperanza que las cosas iban a mejorar, y con el tiempo, a darme cuenta que podía colaborar con mi granito de arena para que esto fuera así. En el transcurso de mis estudios empecé mi experiencia laboral en bufetes de abogados y la experiencia me resultó muy interesante y gratificante. Mi vida profesional la continué ejerciendo desde un despacho de abogados, y en paralelo, he participado en distintos proyectos relacionados con el desarrollo de Guatemala.

  

LM- ¿Qué es lo que más te apasiona del Derecho? ¿Cuál crees que ha sido tu reto más grande dentro de este campo?

MIL- Creo que la posibilidad de poder ayudar a través de mi profesión es lo que, de forma consciente o inconsciente, me ha apasionado siempre del Derecho.  Guiar a las personas a poder resolver sus problemas y conflictos, y sentir la paz que le damos a quienes asesoramos, es algo muy satisfactorio. Actuar en cumplimiento de aquello que dicta la ética no es siempre el camino más fácil para ejercer como Abogado y Notario, e incluso a veces conlleva riesgos complejos en nuestro país.  Sin embargo, con el apoyo de mis socios, ha sido muy satisfactorio darnos cuenta que aunque el proceso sea más largo y a veces más difícil, sí es posible desempeñar nuestra profesión de forma correcta y ética. 

 

LM – Cuéntanos un poco a cerca de tus intereses personales y qué haces en tu tiempo libre.

MIL- Me gusta mucho viajar tanto para visitar a mi familia que no vive en Guatemala, como para conocer lugares nuevos, vivir experiencias diferentes y aprender de otras culturas.  Dedico una parte de mi tiempo libre a distintas actividades de voluntariado, y dependiendo de cuál sea el proyecto en el que estoy involucrada, me gusta mucho investigar y leer de ese tema concreto – además de reunirme con expertos de dicho tema e incluso ir a seminarios especializados. También me encanta cocinar y reunirme con mi familia y amigos. Practico yoga dos veces a la semana y esto me ayuda a cuidar mi cuerpo y a mantener mi mente relajada y enfocada. 

 

LM – Cuéntanos acerca de los proyectos fuera de tu campo profesional que has realizado. ¿Qué te ha motivado a participar en ellos?

MIL – Tuve la oportunidad y el privilegio de estudiar una maestría fuera de Guatemala con una beca Fulbright.  Uno de los principios filosóficos de esta beca es compartir al regresar a tu país los nuevos conocimientos adquiridos.  Inspirada en ello, cuando al volver a Guatemala fui contactada para apoyar de forma gratuita para la estructuración legal de 4°norte, no lo pensé dos veces y me involucré de lleno durante toda su primera etapa.  Esto me llevó un tiempo después a involucrarme también muy intensamente en GuateÁmala por varios años, y más adelante, en la Fundación Voces Vitales y en FUNDESA, donde actualmente participo como directora.  En cada uno de estos proyectos he aprendido muchísimo de la importancia de la participación ciudadana, del fortalecimiento del tejido social y del diálogo, así como de Guatemala y los retos más relevantes que tiene nuestro país para su desarrollo óptimo.  Además, en este recorrido me ha quedado como regalo de vida el conocer a personas maravillosas de las que he aprendido mucho, que me han permitido crecer como ser humano, y que se han convertido en amigos entrañables con los que nos sentimos como si fuéramos familia.

LM- ¿Qué puede aportar un profesional desde su campo para la construcción de un país mejor, por ejemplo, desde el Derecho?

MIL- Creo que quienes hemos tenido el privilegio de estudiar una profesión como el Derecho, tenemos también la obligación de dar asesoría legal gratuita cuando es necesaria y en la medida de nuestras posibilidades.  Esto lo hemos llevado a cabo desde el despacho de abogados del que soy socia, y también desde hace unos años participamos en un proyecto con varios bufetes para poder establecer una estructura que permita prestar asesoría legal gratuita en Guatemala con los más altos estándares de calidad, la cual complementaría la asistencia legal gratuita que ya existe a través de otras organizaciones no lucrativas.

También creo que es importante apoyar en el fortalecimiento de nuestras instituciones legales, las cuales son esenciales para el funcionamiento del Estado de Derecho.  En nuestro país, los profesionales del Derecho son tomados en cuenta en muchos espacios de relevancia ciudadana y que fortalecen la democracia, y esto debe de ejecutarse con gran responsabilidad.

 

LM- ¿Qué consejos le darías a nuestras lectoras para elegir alguna organización, fundación o movimiento para apoyar y, en tu experiencia, qué obtuviste a cambio?

MIL – Creo que es esencial sentir algún tipo de conexión especial con el proyecto que se apoya, pues probablemente, se descubra a través de ello que existe una pasión hacia el tema y esto generará una participación proactiva. En mi experiencia, considero que a nivel personal uno recibe de vuelta mucho más de lo que dá, porque se aprende muchísimo y se obtiene una riqueza de espíritu invaluable

A través de los años han existido muchas experiencias muy gratificantes.  Enumeraré algunas que me vienen a la mente, como el privilegio de participar en un programa de reincorporación de ex-pandilleros a la sociedad, dialogar acerca de los sueños y retos de los guatemaltecos que viven en áreas rurales de Guatemala, y comprender la diferencia que hace para niñas de comunidades remotas el poder conocerse y tener una red de apoyo a través de los Clubs de Niñas.  Y sobretodo, he llegado a entender que, en esencia, todos los seres humanos queremos lo mismo, y que el reto está en enfocarnos en los que tenemos en común, para lograr desde nuestros respectivos espacios de influencia que nuestro país mejore.

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