Si pudiéramos resumir la vida de María Cristina Zelaya Camacho o Cristy, como le conocen, en una palabra sería “amor”. Tiene 26 años y en su haber distintos títulos universitarios y capacitaciones en hospitales extranjeros, cada uno con un mismo fin: ayudar a niños y adultos que padecen enfermedades renales desde la nutrición. “He aprendido que cada trabajo hecho con amor contribuye a una mejor atención, por consiguiente a un mejor país.”

En el mundo hay miles de mujeres que día a día nos inspiran. Algunas son científicas, otras se desenvuelven en la política y hay quienes se enfocan en mejorar la vida de los desfavorecidos. Una de ellas, la Santa Madre Teresa de Calcuta, “daba y daba hasta ya no poder. Atendía a personas que solo podían devolver los servicios con una sonrisa o un abrazo, y eso, eso vale oro”, explica la nutricionista María Cristina Zelaya Camacho. Cristy, como le conocen sus allegados, la admira. Quizá por eso una de sus consignas es: “La nutrición salva vidas. En las enfermedades renales resulta un pilar fundamental para el tratamiento y juega un papel determinante en su progreso”; y ha estudiado para convertirla en realidad.

La hermana mayor de 2 hermanos varones, una mujer alegre, inquieta, amante del ejercicio, el baile y de lograr las metas que se propone, estudió Nutrición con especialidad Clínica en la Universidad Francisco Marroquín (UFM). El último año de su licenciatura determinó su camino. Le encantaba la nutrición renal pediátrica y el único lugar en Guatemala con servicio de nefrología para niños era la Fundación para el Niño Enfermo Renal (FUNDANIER), del Hospital Roosevelt. Su “dream job” resultaba una utopía porque el espacio ya estaba ocupado por una nutricionista desde hacía 10 años.

¿Dónde estudiar una maestría en nutrición renal? Se preguntaba. Se armó de valor y escribió a FUNDANIER. La nutricionista le contestó. Se iría a vivir fuera del país y María Cristina era su primera opción para reemplazarla. La capacitó durante dos meses y empezó a trabajar, desde ese día han pasado tres años. La actualización constante es importante en cualquier carrera, sobre todo cuando se atiende la salud de las personas. Cristy lo sabía y optó por la maestría en Enfermedad Renal y Síndrome Metabólico en la UFM. Sus conocimientos han sido reforzados por UCLA Medical Center, en Los Ángeles, Johns Hopkins All Children Hospital, en Florida y congreso National Kidney Foundation, en Orlando.

Ha enfrentado varios retos durante su corta Carrera; actualmente es auxiliar de la Maestría de Enfermedad Renal y Síndrome Metabólico en la UFM, atiende pacientes hospitalizados por consulta en el hospital Herrera Llerandi y recientemente fue nombrada Presidenta de la Federación de Asociaciones y Fundaciones Renales de Guatemala –FEREGUA-.

Trabajar Con Guerreros

Confucio decía “elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”. Cristina tiene la dicha de hacer vida el proverbio. FUNDANIER es de esos lugares que te enseñan algo nuevo cada día, “es una labor que me llena el corazón. Hay momentos difíciles por ser una enfermedad crónica y encariñarse con los chiquitos, pero ¡me encanta!”. Por eso disfruta de una jornada laboral que empieza a las 7:00 am donde se leen los reportes del día, discuten artículos o presentan casos. Pesa pacientes, los visita, calcula fórmulas alimenticias o dietas, atiende interconsultas, pacientes hospitalizados y a niños que se encuentran en etapas tempranas de la enfermedad o padecen otras alteraciones de los riñones. Todo depende del día, sea de Hemodiálisis, Diálisis Peritoneal, Trasplante, los tres programas grandes de la entidad.

Trabajar con pacientes enfermos resulta un reto, sobre todo con niños, “es algo que parte el alma, un pequeño no debería sufrir. Ellas y ellos son guerreros, luchan día a día por su vida y no se dan por vencidos tan fácil. He aprendido que cada trabajo hecho con amor contribuye a una mejor atención y a un mejor país”. A las 13:00 o 14:00 horas sale de la fundación hacia su clínica.

”CLINURÉ nació como un sueño. Buscamos cambiar la atención de los pacientes con enfermedad renal en Guatemala”. Cristina Brolo llegó a impartir una clase de nutrición renal a las aulas de la UFM, algunos años atrás, ahí estaba Cristy, escuchándola con atención, “de esas personas que uno conoce y admira pero ve lejos de conocer o trabajar”. Sus caminos se cruzaron en 2016, en la maestría. Los desvelos, las tareas y la pasión por los mismos ideales desarrollan complicidad y amistad en dos desconocidas: el motor de ambas Cristinas es la nutrición renal así que el siguiente paso era un proyecto.

No había una clínica que atendiera las necesidades de los pacientes renales en el tema de nutrición, por eso fundaron “una clínica de especializada que nace de la unión de dos profesionales comprometidas con la salud de los guatemaltecos para hacer algo que nos llena no sólo como profesionales sino como personas. Buscamos crear un impacto en la vida de pacientes y familias por completo, fomentando una atención integral especializada en todos los pacientes que padecen problemas de los riñones en Guatemala, mejorando su calidad de vida y pronóstico.”

La decisión era difícil. Lanzarse a nadar en aguas desconocidas da miedo. Significa invertir y arriesgarse, “lo pensé detenidamente pero mis ganas de hacerlo y asociarme con alguien que tenía las mismas ganas y entrega vencieron”.

Bebés, niños, adultos y adultos mayores son atendidos por ambas Cristinas hasta las 18:00 horas. Se trata a pacientes que ya fueron diagnosticados con enfermedad renal, desde etapas iniciales hasta personas en terapias de sustitución renal como hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante. “Sin embargo, parte de nuestro objetivo como CLINURÉ  es prevenir el desarrollo de la enfermedad renal crónica, por lo que tratamos a personas con factores de riesgo a desarrollarla; niños que nacen con problemas congénitos del tracto urinario, pacientes que padecen hipertensión arterial, con diabetes con algún daño renal, pacientes con sobrepeso y obesidad, pacientes con cálculos renales, entre otros. Buscamos crear conciencia en la población guatemalteca acerca de esta enfermedad de la que cada vez se ven más casos, cómo poder prevenirla y cómo tratarla desde el ámbito nutricional.” Es una enfermedad realmente complicada, afecta directamente la calidad de vida de los pacientes, pero ser una agente de cambio la motivó. “También me di cuenta que hay muchísima necesidad de nutricionistas especializadas en la enfermedad renal por eso contamos con proyectos de capacitación para otras profesionales siempre con el fin de dar una adecuada atención a los pacientes, no sólo en la ciudad sino en el país en general.”

Encuentra una gran satisfacción en poder darle una mejor calidad de vida a los pacientes a través de una nutrición adecuada, “he sido testigo de cómo niños y adultos retrasan por años el progreso de su enfermedad y eso es algo increíble y gratificante.”

Al terminar la jornada laboral, Cristy va al gimnasio y después imparte clases de Fit Dance en Unlimited Dance Academy, donde ha sido maestra por más de 6 años.

Para María Cristina Zelaya Camacho todas las mujeres que luchan por sus sueños y no  le temen al fracaso son dignas de admirar. En casa sus pilares fundamentales han sido sus padres y las mujeres de su familia, principalmente su mamá: la motivan, apoyan, creen en ella y confían en su capacidad para lograr sus metas. Muchas colegas, Cristina Brolo, por ejemplo, la influyen e inspiran a continuar su trabajo y a soñar con un país diferente a través de la nutrición.