A primera vista, si ves a Ashley caminando por la calle podríamos confundirla por una turista. Pero Ashley a pesar de haber nacido en Estados Unidos, es tan o más guatemalteca que muchos de nosotros que nacimos y crecimos en este país.

Cuando tenía 18 años Ashley decidió venir a Guatemala en busca de un niño que había apadrinado, al conocerlo su vida cambió por completo y se sintió identificada y con ganas de hacer más no solo por ese niño sino por el país. Hoy Ashley a sus 30 años de edad, apoya a mujeres privadas de libertad ofreciéndoles un trabajo dignificado en la Serigrafía de la Gringa. Con este proyecto Ashley ofrece no solo remuneración por trabajo sino que también un apoyo emocional y psicológico para estas mujeres, Ashley nos comparte, “trato la manera de demostrarles el valor que una mujer tiene, pues somos líderes muy poderosas y a ellas se les enseña a empoderarse positivamente, pues desde el momento que ya están ganando un sueldo digno ya están dando un mensaje positivo a su familia.”

Es gracias a su carácter fuerte que ha podido lograr todo lo que ha hecho en las cárceles ya que “es algo que me ha dejado aguantar todo los retos que hemos enfrentado trabajando en lugar público con tanta corrupción”, nos cuenta Ashley. Además ha recibido el apoyo de mujeres clave para su desarrollo que la han apoyado con su educación y le han ofrecido una familia lejos de casa, además las mismas mujeres que Ashley apoya se han convertido en sus amigas y no han dejado que tire la toalla en los momentos más difíciles.

Ashley conoció el lado más oscuro de nuestro país, en vez de darse la vuelta y huir, sintió una gran necesidad por aportar a crear un sistema de justicia sin tanta corrupción. Por este mismo deseo, ingresó a la universidad a estudiar Derecho, para así velar por las personas que caen víctimas de un sistema prejuicioso. Pero está consciente que su papel principal es llevar esperanza a estas mujeres y nos cuenta que el trabajo es un valor fundamental para la mujer ya que “el trabajo crea metas, ganas de superarse.  Una mujer que trabaja no depende de nadie y puede superarse sin necesidad de una figura masculina o sus papas.”

Personalmente Ashley se considera a sí misma como un mujer impulsiva e hiperactiva que son cualidades que la han llevado a cumplir sus metas, pero su objetivo final aún está en proceso, “mi meta es poder ver la actuación justa del debido proceso, las personas inocentes irse libre y las culpables recibir la rehabilitación que la ley les “garantizan”.”

No todo ha sido color de rosa, Ashley ha tenido que enfrentarse con el prejuicio de la gente hacia los privados de libertad, pero han sido las mismas reclusas las que le enseñan y le dan lecciones de vida, nos cuenta que principalmente de ellas aaprendido a luchar contra la corriente, tratar de ver lo que los demás no miran y seguir de pie a pesar que todo el mundo se esté derrumbando.”

Esta mujer es ejemplo para todos, de nunca juzgar a nadie por sus apariencias, no solo por ella no ser lo que parece sino también porque ella lo vive a diario en las cárceles donde trabaja, en el lugar menos esperado, Ashley ha conocido a mujeres valientes y esforzadas, que se han convertido en sus amigas, ha conocido a jóvenes buenos que pertenecen a maras no porque eso quieren de sus vidas sino porque no ven otro camino. Ashley se quiere asegurar de que exista otro camino, uno de justicia verdadera que no emita prejuicio y no condene en base a ello.