VIAJANDO SOLA ME CONOCÍ MEJOR

En sus viajes ha aprendido quién es al viajar. Los viajes le han enseñado la fugacidad de la vida, a vivir el presente, a disfrutar de cada momento, a dejar el pasado atrás y a no estar a la expectativa del futuro.

Cristina es una empresaria que dirige dos empresas en campos totalmente distintos. Ambos negocios fueron una mezcla de creatividad y de inspiración, la cual encontró en los viajes que ha hecho sola. Hay muchos lugares por conocer y, al respecto, Cristina confiesa que el primero que quiere explorar al máximo es nuestro país, “Guatemala no tiene nada que envidiarle a otros países” dice ella. Entre sus lugares favoritos está Semuc Champey con sus aguas cristalinas, el Lago Atitlán y sus diversos pueblos alrededor y la Laguna Magdalena en Huehuetenango. Cristina es una mujer orgullosa de Guatemala y en sus viajes por el mundo se ha dado cuenta que el orgullo chapín por lo que somos y lo que tenemos, debe aumentar.

La mayoría de sus viajes los ha hecho en compañía de su hermano o familiares o amigos. Uno que recuerda con mucho cariño lo hizo junto a su hermano con destino en Irlanda. Allí probaron la cerveza autóctona Guinness y realizaron un recorrido por los castillos del país. Pero lo más relevante de ese viaje es que aprendió mucho de sí misma, sobretodo de su adaptabilidad. Durante el recorrido, llegó un punto en que se perdieron en un pueblo desconocido. Más que un obstáculo, ella lo vio como una aventura que le dio la oportunidad de conocer gente y comer en el único restaurante del pueblo.

Tras haber viajado acompañada en varias ocasiones, Cristina se atrevió a viajar sola a la India. Era la boda del hermano de una amiga y, aunque el plan original era ir acompañada, su acompañante canceló. Cristina confiesa que cuando esto sucedió, sintió miedo “es normal tener miedo siendo mujer que va a viajar sola”. Sin embargo, la India era en uno de sus lugares favoritos, así que hizo algunos cambios de itinerario y decidió ir sola. En ese viaje, obtuvo la experiencia de una boda grande en la India. Disfrutó colores, olores, comida y toda la cultura. 

El hospedaje de los invitados era pagado por la familia de los novios y había actividades todos los días durante los tres tiempos. Tuvo la oportunidad de participar en varias fiestas relacionadas a la boda, como el equivalente a un té de despedida de soltera, en dónde a las mujeres se les hacen tatuajes de henna en las manos. También tuvo que aprenderse una coreografía y bailarla con todas las mujeres y luego ver la que los hombres habían preparado. “En ese viaje conocí a gente que tal vez no hubiera conocido si hubiera estado acompañada” dice. Luego, para aprovechar la conexión de vuelo, estuvo en Dubai unos días. Aunque son lugares con culturas muy distintas, Cristina siente cierta afinidad por los países asiáticos y del medio oriente, “me siento como parte de esos lugares, tal vez en otra vida fui de allá, a mucha gente no le gusta ese cambio cultural, a mí me encanta la gente, la cultura, el caos y la energía que se siente.”

Otro de sus lugares favoritos es Estambul, Turquía, lugar en el que le encantaría vivir si se le presenta la oportunidad, debido a la rica mezcla de culturas. Uno de los sitios de Turquía que le encantan es Pamukkale, allí hay unas pozas de agua similares a las de Semuc Champey pero con una gruesa capa de piedra caliza lo que le da un aspecto de cascada congelada. “Fui en invierno así que no había nada de gente, es un lugar mágico.” En Turquía también tuvo la oportunidad de subirse en un globo aerostático, “no soy de deportes extremos que incluyan alturas, pero esta experiencia era una oportunidad que no podía dejar pasar”. Recuerda con risa el momento en que en la canasta del globo tuvo un ligero choque contra una montaña.

En muchos de los viajes que hizo, se encontraba con la posibilidad de hacer tours gastronómicos y se dio cuenta que en Guatemala no se ofrecía nada parecido. Por lo que surgió la idea de su primera empresa, “Tasting Guatemala”, en la que ofrece recorridos culinarios por diferentes restaurantes ya sea en zona 1 o en zona 4, con transporte y seguridad incluido y tanto a turistas como a guatemaltecos. “Hay tantos lugares históricos y de buen comer, pero la gente muchas veces no va por miedo” explica. 

Pero la verdadera pasión de Cristina, han sido las joyas. Lo que la hizo inaugurar su propio taller para crear sus propias piezas, Zila. “En mis viajes conozco nuevas personas y conozco sobre nuevas ideas de negocios o materiales o cómo se están utilizando los materiales” relata, “eso me genera nuevas ideas y también me ayuda a valorar lo que tengo en casa”. La idea de Zila surgió después de ver que muchas mujeres usaban brazaletes o pulseras con ojitos para protección del mal de ojo o con manos hamsa, “pero eso no me representaba a mí culturalmente, por lo que quería hacer una marca que representara a Guate e hice algo que a mí me gustaría usar y que represente nuestro origen, la cultura maya”. Zila entonces ofrece pulseras, aretes y collares con diferentes símbolos mayas, y con un jade verde de origen guatemalteco. “Trabajamos con artesanas guatemaltecas. El jade también es tratado por artesanos locales”, explica. Con Zila también se le dio la oportunidad de apoyar una buena causa, por lo que diseñó unas pulseras cuyos fondos serán para beneficiencia.

“Viajar te abre la mente, a nuevas personas, nuevas culturas, nuevas formas de ver la vida. Te llena de nuevas ideas.” Para Cristina, viajar ayuda a eliminar prejuicios, estereotipos o intolerancias y además abrir la mente a otras culturas también da la oportunidad de conocerse a sí mismo. “Te redescubres, te das cuenta de lo que realmente te gusta y lo que no te gusta”, relata Cristina, “te das cuenta para qué eres bueno o para qué no eres bueno y a veces te das cuenta de que eres bueno para cosas que ni sabías. A veces se te presentan situaciones difíciles en el camino y tienes que ver cómo lo resuelves” finaliza. Fue justamente eso lo que le sucedió en su último viaje. 

Como mujer, Cristina reconoce que somos más vulnerables al peligro y que en muchos lugares hay cierta aprensión hacia la mujer, principalmente por una diferencia cultural. “El mundo no es tan malo como lo pintan” dice Cristina, “hay más gente buena que mala, pero normalmente te llenan la cabeza de ideas falsas y estas predispuesto al miedo”.  Sin embargo, eso no quita el hecho de ser cuidadosa, “hay que estar consciente y atento de nuestros alrededores, pero como mujeres tenemos mejor intuición, confía en tu intuición, viajar agudiza ese sexto sentido”. Ella es creyente de la bondad de la gente, pero ha sido víctima de malas circunstancias que toma como lecciones aprendidas para su futuro.

CONSEJOS DE VIAJE
Investiga el país de destino, sobre su cultura, la comida y las zonas, tanto las recomendadas como las que hay que evitar por seguridad.
No dejes nada para después, hazlo en cuanto puedas.
Ten cuidado con tus pertenencias, ponle nombre a todo. También ten cuidado en espacios con mucha gente como las estaciones de tren.
Planifica ciertas cosas, pero no todo. Disfruta de lo espontáneo y se abierto a conocer gente nueva y lugares nuevos.
Para los primeros viajes busca lugares parecidos al de dónde eres culturalmente para que el choque no sea tan drástico.