COFUNDADORA DE COLECTIVO ARTESANA
Andrea Barrios se dedica a romper el círculo de la violencia y delito, especialmente a través de su trabajo con niños y adolescentes que tienen algún familiar privado de libertad, para así terminar con la cadena de la delincuencia. 

Para Andrea, la política siempre fue parte de su dinámica familiar. Así que estar al tanto de las noticias y de la situación del país era parte de su naturaleza. Sin duda sus abuelos influenciaron su vida, ya que siempre fueron un ejemplo a seguir. Ellos trabajaron para el desarrollo del país y a favor de la niñez y adolescencia. Pero para Andrea “ser madre de dos hijos maravillosos ha sido el motor de mi vida y mi razón de ser y hacer”.

Andrea trabajó durante muchos años en distintas organizaciones que se dedicaban a las mujeres y niñez guatemalteca. Estar expuesta a la dura realidad de la pobreza, junto a una amiga, decidieron unir fuerzas e iniciar un proyecto en dónde convergían los sueños e intereses de ambas. Así nació Casa Artesana que significa “el arte que sana”. Esta es una organización sin fines de lucro que dedica a construir una vida libre de violencia, con ayuda de distintos actores, como artista locales. Ellos, con su expresión, transmiten mensajes en favor del derecho de las mujeres a tener una vida plena y en paz.  

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“He logrado hacer visible lo que era  mejor que estuviera oculto detrás de muros y rejas. Si se trabaja con los principios de humanidad y dignidad las personas que están dentro de las cárceles, dejarán de ser una amenaza hacia fuera.”

Tiempo después, una organización le pidió trabajar el área de comunicación en el caso de una mujer privada de libertad, quién fue víctima de violación en una comisaría, “de allí surge el interés de conocer un poco la situación de las mujeres privadas de libertad”. Tras haber organizado un proyecto de cuatro meses, conoció más sobre la realidad de estas personas y de sus hijos. Eso transformó su vida y creó Colectivo Artesana, una organización sin fines de lucro que trabaja a favor de las mujeres privadas de libertad y niños y adolescentes con familiares privados de libertad,  y también con adolescentes en conflicto con la ley penal.

Su trabajo no es fácil y requiere de mucho compromiso. Pero para ella, este es un trabajo aún más difícil por el simple hecho de ser mujer. “El ámbito de privación de libertad es un espacio hostil y con mucho prejuicio”, pero el compromiso de Andrea por transformar la realidad que viven estos niños y jóvenes la anima a seguir. Su objetivo en ese sentido es que todos ellos “sean reconocidos por el Estado para ser atendidos desde su propia condición y realidad”. Para lograrlo, ella continuará con la creación de espacios adecuados  para la visita en más centros de privación de libertad de hombres y mejorar las condiciones de privación de libertad principalmente de los adolescentes.

Durante este duro camino, ha tenido varias recompensas. Uno de los grandes logros como organización, y como país, es la aprobación del Acuerdo Ministerial para el trabajo en favor de las mujeres privadas de libertad y de NNAPEs (niñas niños y adolescentes con referentes familiares privados de libertad). En ese sentido, es importante saber que “somos de los primeros países en América Latina de contar con una política pública específica promovida y diseñada por nuestro trabajo” finaliza.