Expandiendo la Hospitalidad de casa Ronald McDonald

Fundación Infantil Ronald McDonald (FIRM) hace la diferencia en la vida de las familias que viajan largas distancias para recibir su tratamiento médico. La felicidad que llevan los voluntarios con las diferentes actividades, hacen que los huéspedes de Casa Ronald McDonald se sientan parte de una gran familia.
Ampliando el apoyo a las familias de los niños hospitalizados en diferentes áreas del Hospital Roosevelt, se origina el programa “Carrito de la hospitalidad”. Con el objetivo de expandir y brindar un servicio a las madres de niños enfermos. A través del Carrito de la hospitalidad se hace la entrega de 200 Kits de Higiene personal y artículos para el entretenimiento de los niños, al mes.

El kit incluye: shampoo, acondicionador, crema para cabello, pasta de dientes, cepillo de dientes, papel higiénico, toallas sanitarias, pañales, jabón, agua pura, un libro para colorear o juguete para los niños.
En esta oportunidad, un grupo de voluntarios, visitaron el hospital disfrazados de superhéroes acompañando la entrega de kits. La visita hizo una gran diferencia en los niños, mamás, enfermeras y médicos que presenciaron la actividad. La emoción de las familias al recibir a los voluntarios se reflejó en los rostros de los niños y mamás. Esta es una gran ayuda para las familias, es un abrazo en momentos difíciles.

La entrega sin medida es la máxima expresión de amor, a través de la cual, se logra conquistar las dificultades a las que se enfrentan las familias diariamente. Los voluntarios de Fundación Infantil Ronald McDonald (FIRM) son el ejemplo perfecto de esta máxima expresión de amor, con su ayuda logran implementar una gran cantidad de actividades y proyectos de increíble diversidad. Todos con el fin de mejorar la calidad de vida de familias y niños guatemaltecos.

Testimonios
Visitar a niños que tienen necesidad de salud fue una experiencia conmovedora. Llevarles un buen momento, hace que cambie no solo el ambiente del hospital, sino también el de las familias. Es impresionante ver la cara de los niños cuando ven a un superhéroe o princesa. Pero es aún más increíble ver a la mamá sonreír porque su hijo está feliz y con ánimos de lucha. La actitud les cambia, generando en ellos esperanza para no rendirse y seguir adelante. Llegar al hospital con el Carrito de la hospitalidad es una actividad que impacta no solo a los pacientes sino también a los mismos doctores y enfermeras. Deberíamos hacer está actividad más seguido, “ayudar” no es solo una donación económica; sino también es darse a los demás. Este tipo de alegría y felicidad, el dinero no lo puede comprar. -Luis Villacorta, Voluntario.

Es la primera vez que tengo acceso a este tipo de actividades y me ha conmovido. Es triste ver a tanta gente de escasos recursos, La necesidad que hay para los guatemaltecos es crítica. Junto al Carrito de la hospitalidad pude ver cómo la gente agradece la labor de Fundación Infantil Ronald McDonald. Los productos dentro del kit son tan básicos y ver como un libro de colorear puede hacer el día de un niño me hace entender el amor y dedicación de la Casa Ronald McDonald. Esta actividad me motiva ha ser voluntaria ya sea en la Casa Ronald o directamente en el hospital; y hacer que los niños olviden que están enfermos aunque sea por un segundo. – Nohemi Donis, Fotógrafa voluntaria.


En esta oportunidad pude compartir con los pacientes del hospital de forma distinta. Gracias a la iniciativa de Casa Ronald McDonald, visitamos a los niños como sus héroes. Disfrazarme de Batman me permitió sentir la alegría de los niños y me gustó darles la sorpresa de salir de ese ambiente y olvidarse de su enfermedad aunque sea por un segundo. La labor del Carrito de la hospitalidad ayuda mucho a las familias del hospital porque hay personas que no pueden comprar lo que necesitan ya sea por tiempo o por dinero y realmente la gente lo agradece. Me queda una satisfacción personal porque sé que colaboré con hacer el cambio en la vida de un niño. – Marco Antonio Soto, Voluntario

Yo describo el voluntariado como compartir. Es extenderle la mano a una persona sin conocer de donde proviene. Siendo un voluntario, le recuerdas a la familia que no están solos en la lucha. La labor de Casa Ronald McDonald es admirable. Las mamás que están en el hospital no tienen acceso a shampoo, jabón, pasta dental o papel higiénico (por su situación económica o simplemente por no dejar solo a su hijo) y por lo tanto el Carrito de la hospitalidad, facilita que tengan estos insumos. Me queda la satisfacción que di lo mejor de mí a las familias que tanto lo necesitan. – Julietta Coco, voluntaria.

Estaba esperando esta actividad desde hace días. Sabía que los niños iban a emocionarse al ver a sus héroes y personajes favoritos. Por eso, todas las tardes después de la universidad trabajaba en mi disfraz. Quería que los niños al verme en el hospital, olvidarán su enfermedad aunque sea por un segundo. El Carrito de la hospitalidad es muy importante, hay muchas mamás que no tienen las posibilidades de comprar sus elementos de limpieza o de salir porque no pueden separase de su bebé. En esta oportunidad me impresionó un niño que tenía muchas sondas, estaba inmóvil y yo lo salude a través de la ventana. Y a pesar de todo su agotamiento, me levantó su manita para decirme “Hola”. Me conmovió y supe que con un acto tan pequeño como disfrazarse puedo hacer un impacto en la vida de los niños. – Lili Vanessa Ajiataz, Voluntaria.

Hoy fue la primera vez que vamos con un disfraz a repartir los kits del Carrito de la hospitalidad. Una sonrisa es la mejor recompensa que uno puede tener. La satisfacción de hacer feliz por un momento a un niño y su mamá, es lo que me hace ser voluntaria. El Kit del Carrito, ayuda a su higiene. Una persona que cuida de si misma, también cuida de su hijo. – Dulce María, Voluntaria