CDMX: Ciudad de México

Por Indira Arias

Son infinitas las razones por las que la Ciudad de México enamora creo que parte de esa gran variedad para satisfacer. Como dicen “al gusto, los colores”. A esta pequeña y sobrepoblada jungla de concreto muy bien moldeado, se va a gozar. Estoy segura que toda visita cumple y supera expectativas. El conocido D.F., de toda la vida (para los que lo nombramos de fuera), es una mezcla cosmopolita con un ferviente sentido nacionalista. Le han dado forma a sus tradiciones hasta elevarlas a lo más sofisticado. Toda sensación se disfruta percibiendo el origen y descubriendo algo nuevo que sorprende en el camino.

Siempre he pensado y me atrevo a generalizar que el mexicano sabe comer y parrandear. Y por eso han perfeccionado dos momentos más para sentarse a la mesa, como se debe, con tiempo y sin prisa.

Empecemos la noche, agarrando fuerza con la precopa. Me gusta hasta la palabra. En un lugarcito que ofrezca música, onda, traguitos bien mezclados y algunas entradas o, como muy seguramente va a decir el menú, “botanas”. Para picar, compartir, poner los cuentos al día y decidir donde sigue la noche. A mis “treinta y un muy poquitos” este plan me parece ideal, podría decir que suficiente. Luego entro a un bar al ritmo de una canción pop en español y ya, ron en mano, me recuerdo que la fiesta tiene lo suyo.

Sí, se goza hasta el amanecer, vamos a despertar tarde y con mucha hambre. Que cosa tan deliciosa pensar en un brunch. De primerito una concha fresca, ¡también para compartir! Y ahí delirar entre un plato salado que mencionará alguna salsa de las que resucitan o un pecadito dulce obligatorio en toda vacación. Mi consejo: ¡Pidan los dos!

Pasando del té a la micheleada, despacio se organizan los planes para el día. Caminar por los barrios de moda, un museo, alguna tienda, más comida (¡siempre hay lugar!). Muy seguramente un buen concierto fue la razón del viaje. Aquí vamos acumulando historias, fotos y buenos momentos. Así es la gran capital, acelerada y sabrosa.

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Fotografías: cortesía de Indira Arias