Conoce a la Diseñadora y su hija, la Directora Creativa, detrás de la reconocida casa de moda colombiana que está vistiendo a las mujeres latinas y del mundo con estilo, elegancia y sofisticación

Seguramente habrás visto las espectaculares creaciones de la casa de modas colombiana Pepa Pombo, que se dedica a la creación de distintas piezas de tejido de punto, un sello que distingue su diseño y esencia. Fundada por su creadora Pepa Pombo, en 2002 su hija Mónica asume el puesto de Directora Creativa y ambas hoy nos cuentan en exclusiva para  LOOK Magazine, como le dieron vida y forma esta increíble marca.

Es miércoles en la mañana y el equipo completo de LOOK nos preparamos en el Portón, un pequeño oasis de estilo rústico y colonial en medio de la modernidad de la ciudad. Hace calor y el jardín nos presenta un pedacito de espacio tropical que afina perfectamente junto a la nueva tienda de Pepa Pombo que está a punto de abrir sus puertas en un gran evento al día siguiente.

En medio de la alegría de todos, preparando espacios, luces, colocando los refrescos de San Martín, arreglando outfits en el rack, etc., aparece Pepa junto a Mónica, saludando cálidamente a cada miembro del equipo con un beso y un alegre: “¡Hola mi amor!” que inmediatamente te hace sentir una familiaridad como si se conocieran de toda la vida.

Pepa tiene una personalidad enriquecedora y llena de vida. Con sus bromas se dirige a cada uno entablando conversaciones sobre cualquier trivialidad, haciendo que todo el equipo se sienta en familia; lo que no es de extrañar que sea de esta manera como se maneja el imperio Pepa Pombo. Mónica se sienta en la silla, lista para que comiencen a arreglarle el cabello, y mientras le están rizando, dirige al intern en cómo colocar las piezas en el rack, con un ojo para el detalle, y le muestra como prensar una falda de diseño singular en una cercha; todo en un degradé de colores y estampados de unas piezas impresionantes.

Comenzamos a realizar la entrevista: “Siempre Pepa”, explica Mónica para comenzar, mostrándonos la dinámica tan cariñosa entre madre e hija. La primera pregunta, ¿cómo nace su pasión por la moda?, comienza con una narrativa digna de una novela histórica que cuenta con personajes que Pepa ha vestido dese Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor y María Félix:

“No creo que sea pasión, sino que nace con uno. Yo siento algo muy especial por los textiles, por todo lo que es materia prima, la construcción de ellos, por todo lo que implica crear una materia prima para construir la moda, porque para mí la base es: con qué se hace, cómo se fabrica y cómo se construye. Durante 40 años he fabricado toda clase de materiales, fibras y esa investigación se ha convertido en una carrera muy interesante, porque ahora Mónica la ha continuado, pero teniendo siempre clarísimo que la investigación y la construcción de la materia prima es lo más importante para tener el producto final.

Y muy importante, ella ha seguido mi “blindaje”: No copiar, no imitar, es parte de la marca, de nuestro ADN y se los he metido con sangre a todo el equipo. Especialmente a Mónica y a mi sobrina Carolina Pombo, quién también trabaja con nosotras. No tratamos de imitar sino hacer algo totalmente diferente a lo que la gente hace. Una anécdota al respecto es que me ofrecen materia prima y me dicen “le vendí a fulanito en París, a menganito en Nueva York” y digo, “ señor tráigame lo que ninguno ha comprado”. Ese es el principio de esta empresa que nace y se construye al cabo de los años y el tiempo. Es un ejercicio permanente. Es una maravilla porque te da toda clase de vitalidad y energía de continuar, porque si paras estas muerto”.

Desde pequeña, Pepa fue una niña curiosa y creativa, que creaba su propia ropa y se vestía diferente a todo su grupo de amigas y de niñas del colegio en Perú, donde estudió: “Ese país fue muy importante para mí”, nos cuenta, “porque tuve un ejemplo clarísimo de lo que hacían en textiles los Incas, que es una de las bases de toda la construcción textil que pueda existir. Después me erradiqué en México, estuve muy cerca de Guatemala siempre, entonces todo estas culturas y esta clase de historia se ha escrito y se ha hecho durante siglos. Desde allí nace todo esto y así nace la marca, de convivir y vivir la esencia que se me va pegando. De pequeña me acercaba a cualquier material, mi madre decía, no toques que es de mala educación, pero yo iba a escondidas y tocaba todo en las tiendas”.

“Cuando hacía mi propia ropa la gente me paraba y me decía, ¿dónde conseguiste esto, donde lo compraste, quien te lo hizo?, siempre me daba vergüenza y decía yo, pero la verdad no sabía si se burlaban o les gustaba porque en ese entonces todos se vestían parecido y eso me inspiró siempre a hacer cosas tan distintas a lo que ya estaba construido. Estudié y trabajé muchos años con una galería de arte y pintaba mis cuadros. Siempre me ha gustado hacer mis cosas y no comprarlas. Esa construcción va en todo lo bueno, ya hice una hija creativa, la mejor creación son mis dos hijos.

Cuando comencé se lucía la moda de otra forma, era de boca en boca, las grandes personalidades llegaban a preguntarme, a que yo les recomendara. Vendía en tiendas, almacenes y boutiques sofisticadas. De allí que tuve clientela como Jackie Kennedy, María Félix y Elizabeth Taylor, entre otros. Los ateliers eran a puerta cerrada y no tenías que hacer publicidad. La ropa de Pepa Pombo es atemporal, como una joya, el bordado de un abrigo, por ejemplo tardamos fácilmente un mes realizándolo. Es una pieza es una inversión”.

Esa pasión por la creación propia y los textiles se refleja en cada pieza. Al recorrer la tienda y tocar las texturas, la fibra suave, ver la combinación y la elección de contrastes de colores en los estampados, todo hace obvio el amor y ojo por el detalle y la perfección. “Estudié Diseño Textil.
Conocer el textil es tan importante como los planos de una casa. Tienes que saber como son los cimientos de la construcción. Para nosotros la materia prima es el hilo, allí comienza la construcción de cualquier prenda. El tejido de punto es algo muy difícil que no admite corte o tijera, no admite máquina de coser porque se tiempla. Tiene muchos inconvenientes y eso es lo que nos gusta, yo misma me pregunto a veces ¿por qué no compramos tela? (se ríe), pero en casa se hace todo: se tiñe, fabrica, torsiona, se hace la materia, tenemos un equipo textilero hecho especialmente para crear este producto ”.

En cuanto a la definición del estilo, con toda naturalidad responde directamente: “Diferente, original, distinto, sofisticado, sin ninguna clase de imitación. Es muy identificable gracias a su originalidad”, Mónica complementa, “una amiga lo definió muy bien como un effortless
chic, porque el tejido de punto es muy maleable, es agradecido con los distintos tipos de cuerpos, no son tejidos rígidos, sino que son fáciles de usar, caben en una maleta sin arrugarse, es multifuncional. Todo esto define a la marca”.

“Nosotros desde hace muchos años hemos creado y abierto campo muy lentamente”, continúa explicando Pepa, “porque no nos hemos enloquecido para crecer, es una cosa muy manual, más que todo lo que exige esto es calidad, investigación, innovación, creo que el departamento de diseño es el más importante que tiene la empresa”. Es por esto que producen pocas piezas, ya que al mencionar una producción en masa Pepa responde: “¡Ni Dios lo quiera! Pierdes calidad. Tu ves una prenda de Pepa Pombo al derecho y al revés y no sabes cuál es cuál.

Los dobladillos son hechos a mano, todos los acabados son hechos a mano, se tarda el mismo tiempo en bordar que en rematar, ¡imagínate! Es impecable. Tenemos gente que trabaja con nosotros desde hace más de 30 años, es parte de nuestra familia industrial y Mónica y Carolina son las que están en este momento a la cabeza del diseño, yo realmente desde este momento soy abuela y no quiero dejar de serlo”.

La dinámica entre madre e hija durante la entrevista, esa complicidad única entre ellas, hace que la siguiente pregunta sea ¿qué se siente trabajar con su hija?: “Un descanso bárbaro, al mismo tiempo es muy tenso”, explica con cierto humor acerca de la cantidad de colecciones que Mónica saca al año, “para mi gusto demasiado. Pero la verdad te cuento que soy la primera admiradora, admiro lo que ella ha hecho y creado en 10 años y lo que ha logrado ha sido lo que yo en 40 años no logré: salir al mundo, que la volteen a mirar y yo si creo que ella es la que ha abierto la puerta más grande en el mundo internacional, ha ampliado nuestro equipo que tenemos desde hace 30 años, ha creado una imagen mucho más identificable, y al mismo tiempo ha sido muy atinada con creaciones para todas las edades en sus colecciones”.

Sobre Guatemala, la elección para abrir la tienda y la mujer guatemalteca nos cuenta: “¿Cómo no Guatemala? Si alguien es importante en textiles, si algo ha dado Guatemala en la historia ha sido toda la parte textil que existe, ha sido el ejemplo, la innovación, la originalidad, el trabajo. Es algo maravilloso, no hay duda, en el tema manual y del color, bueno, ¿quién le gana? La inspiración ahora va a ser mayor después de pisar este país. Hablas de la mujer guatemalteca, a mí me fascina, es una mujer de color, está viva en toda su estirpe, su tradición, esto es muy valioso para nosotros, crear identidad es lo que nosotros tenemos y este país representa todo eso para nosotros. Ustedes son ejemplo de tejidos y bordados en Latinoamérica, es maravilloso que sigan trabajando sin parar. He venido muchas veces, y hace años tuve la oportunidad de vender aquí. Siempre viví enamorada de este país”.

La pasión de Mónica por la moda y los textiles comenzó desde dentro, como ella nos explica, creciendo entre la fábrica, entre textiles y fibra. “Estudié Diseño Textil igual que mi madre, primero en la Iberoamericana y terminé en los Andes y después estudié Diseño y Fotografía en São Pablo, y trabajé como productora de fotografía en la revista ELLE Colombia y aprendí ese lado de atrás de la cámara que ayudó muchísimo, porque a veces uno no sabe como comunicar las cosas y entonces Carolina me ayuda con prints y yo con toda esa parte de fotografía, ese ojo”.

Mónica, como cuenta su madre, ha sido la responsable de expandir la marca y nos explica que: “Ha sido un proceso largo, llevo 13 años renovando la marca. Ahorita se está viendo, no ha sido fácil, ha sido un camino largo. Antes no se sacaban colecciones, y nosotros en Latinoamérica no tenemos las estaciones tan marcadas, entonces no nos obliga a cambiar pero el calendario internacional te obliga a entrar y por eso mi mamá dice que nunca ha visto eso y muchas colecciones” (se ríe), “pero hemos estado haciendo todo para la internacionalización formal de la marca, y ahora estamos en un portal que se llama Moda Operandi, que ha sido importantísimo para nosotros ya que ha sido una puerta para que la marca se conozca más en donde nosotros nos interesa que se conozca”.

Sobre su proceso de inspiración y diseño Mónica nos cuenta que: “Buscamos el conocimiento que va desde dentro hacia fuera, aunque no desconocemos tendencias, pero las intentamos interpretar. Nos ocurre que cuando estas vestida de Pepa la gente te voltea a ver y quieren tocar las texturas, es algo diferente que llama la atención. El proceso de inspiración para crear la próxima colección es siempre diferente y súper difícil, y una vez la encuentro todo fluye, es como interpretar lenguajes. Por ejemplo esta colección, Blooming Río, se dio porque comencé a buscar tiles de pisos en Brasil, llegué al Copacabana Palace y entonces los bordados son interpretaciones de esos pisos bellísimos. El bordado es lo que más identifica la marca, lo más fuerte, los prints son complementarios”.

Y ¿qué siente al ver una colección terminada? “Angustia”, se ríe, “me da alegría y angustia porque la colección hecha es apenas el principio de todo, falta el proceso de distribución, de ventas, todo. El estudiante de diseño que piense que todo se acaba en la pasarela allí es cuando apenas va a comenzar todo”.

Pepa Pombo es creada y producida en Colombia, sin embargo para Mónica, hoy en día la sofisticación de la imagen de la mujer latina es algo cada vez más recurrente. “Somos una marca colombiana que se ha vendido como tal, pero mi mamá ha logrado crear una identidad diferente a todo lo demás. Lo interesante es como Pepa Pombo ha logrado crear un lenguaje que identifica a Colombia pero se traduce en cualquier tipo de clienta alrededor del mundo. Nuestro ADN es latinoamericano, pero se vende fuera”.

De esto Pepa nos cuenta: “Tenemos talleres con personas que han trabajado con nosotros desde hace 35 años, todo es revisado, ultra probado, la calidad, el diseño, los acabados. Tenemos una excelente patronista, Edna. Mónica es muy exigente con el patronaje, perfeccionista. Todo está muy bien estudiado, muy bien elaborado. Hoy en día también fabricamos en México. Es por esto también que nuestra clientela no tiene nacionalidad, tiene estilo”.

En cuanto a lo que admira de su madre, Mónica nos cuenta que es todo, desde su generosidad, profesionalismo, emprendimiento, su forma de ser y su determinación: “Muchas veces ella es la que determina las cosas que dejo pasar porque estoy ocupada y ella dice, bueno qué hay que hacer”. Pepa cuenta sobre esta dinámica: “Creo que tenemos algo muy parejo que es el compromiso con la marca, la pasión, y ambas sacan lo que sea adelante”. “Es chévere, porque ella tiene lo que yo no tengo y viceversa” termina Mónica.

Con esta dinámica se explica perfectamente por qué Pepa Pombo es una marca que se ha construido de forma familiar. “Mi hermano es mi socio en la parte administrativa, mi hijo Daniel maneja México y la parte internacional. También está mi cuñada, mi sobrina Carolina, mi yerno Ricardo Jiménez que ha traducido el idioma de Pepa Pombo, porque hasta eso tienes que tomar en cuenta, tu identidad se ve en todo y él ha sido un estudioso y preparado y ha creado una imagen muy sofisticada moderna y sencilla, simple. Ricardo lo ha hecho en México, Suiza, Alemania, París, en las ferias y en los locales, porque el exterior tiene que llamarte tanto como el interior, porque mucha gente se fija desde lejos, te enamoras desde lejos, para que te acerques tienes q tener un buen lejos. Ha sido un equipo que hemos logrado de todo”.

En base a esa dinámica familiar entra Lucía, María Inés y Chata con la boutique en Guatemala, diseñada por el esposo de Mónica, Ricardo: “Llevamos dos años trabajando en este tema y ha sido de lo más deliciosos que nos ha pasado, porque nos hemos entendido perfecto, nos han comprendido perfecto y nos hemos llevado de maravilla. Esta boutique es para nosotros como un hijo que nació en el exterior. Nos hemos entendido como si fuéramos familia”, cuenta Pepa y Mónica agrega: “Ellos saben trabajar en familia igual que nosotros lo que ha hecho las cosas tan fáciles”.

Pepa Pombo sigue en crecimiento y madre e hija nos cuentan un poco de algunos de sus proyectos a futuro: “En mayo vamos a estar en el sueño dorado de mi madre” explica Mónica, “cuarenta años soñando” complementa Pepa. “Abriremos un pop up store en Bergdorf’s en Nueva York durante dos semanas. Y en julio abriremos Colombiamoda” explica Mónica.

Definitivamente conocer a estas dos mujeres excepcionales te agrega un entendimiento de la marca aún más amplio. Una marca que definitivamente invita a todas las mujeres guatemaltecas a inspirarse, cambiar su estilo y unirse a esta tendencia de la sofisticación de la mujer latinoamericana, regresar a las raíces de cuando elegir una prenda era elegir un tesoro.

 

Fotografía: Angie Hazbun