ART AS A TOOL FOR CHANGE

Conoce a Melissa Whitbeck y su aporte al proyecto Pintando Santa Catarina Palopó como una herramienta para transformar la comunidad.

 

La magia de Santa Catarina Palopó se respira desde cualquier punto de este pequeño poblado ubicado justo al lado del Lago de Atitlán, rodeado de montañas. Ese escenario vio crecer a Melissa Whitbeck junto a su familia y la llevó a escuchar ese llamado interno que por años tuvo dentro de sí misma.

Cuando era pequeña, recuerda viajes a Quiché donde podía estar en contacto directo con la comunidad y aprender de su rutina diaria. Su crecimiento junto a sus papás siempre se caracterizó por diferentes proyectos para estar involucrada con la comunidad. “Desde que era pequeña la verdad es que mis papás; mi mamá más que todo, siempre me expuso a proyectos comunitarios. De alguna manera siento que desde esa experiencia, trabajar con la comunidad siempre había sido algo que me había gustado y que siempre lo quería hacer”, nos cuenta.

A sus 24 años, Melissa ha tenido la experiencia de explorar tanto Guatemala como el resto del mundo y esto la ha llenado de aprendizajes acerca de la vida. Estudió tres años Relaciones Internacionales y tuvo la oportunidad de vivir durante 5 meses en un barco; experiencia que de alguna forma cambió su vida.

“Cambió mi visión al ver culturas distintas a lo que normalmente uno ve. Aquí vivimos en una burbuja. Siento que esa experiencia; el haber tenido que salir de mi zona de confort me permitió conocerme y siempre estuve conectada con mi país. Mi hermana y yo, antes de irnos, mandamos a hacer mil pulseritas de la bandera de Guate y a cada país que íbamos, les regalábamos a todos los niños. Esto nos abrió mucho las puertas cuando llegamos a países donde no sabíamos el idioma”.

Luego de esta gran oportunidad, Melissa regresó a Guatemala y al buscar nuevos proyectos decidió hacer un internship en San Francisco en una tienda de decoración. Todo lo que vendían en la tienda online era hecho por artesanos en comunidades alrededor del mundo. “Siento que todas estas experiencias que han marcado mi vida se han conectado siempre con la comunidad. Dentro de los productos de la tienda, vendíamos cosas de Guatemala y al comprar los productos sabías la historia del grupo de artesanos que estabas ayudando y tenía un plus añadido al producto”, nos explica.

 

SOURCE OF INSPIRATION

A principios de 2016, llena de entusiasmo por empezar un nuevo sueño, Melissa iba caminando por Santa Catarina Palopó junto a suntío Harris cuando decidieron traer una nueva iniciativa que se conoce internacionalmente como “Pintando Santa Catarina Palopó”.

Melissa es la cuarta generación de su familia que ha crecido en contacto con el Lago de Atitlán y sus habitantes; desde que era pequeña recuerda que tenían pensado un proyecto para contribuir a su desarrollo. “De todos los lugares en los que he estado y he conocido no hay un lugar que me de tanta paz y me inspire como el Lago de Atitlán. Cuando yo estoy acá en serio me siento completa”, nos explica Melissa.

Fue así que con esa inspiración, las ganas de hacer algo por la comunidad y el vínculo afectivo con las personas de Santa Catarina Palopó, junto a su tío empezaron a hablar de dos artistas holandeses Haas y Hahn, que ya han realizado proyectos como este en otros países y han transformado a los habitantes del lugar.

“La inspiración y la conexión familiar con la comunidad es increíble, es un poblado que todavía conserva sus tradiciones y valores; además físicamente hay muchas posibilidades de crear senderos para admirar la vista, de cada lado tiene una vista distinta”.

 

THE PROCESS

El proceso empezó en enero de 2016 con un primer contacto con los artistas holandeses, Jeroen Koolhas y Andreas Urhan, conocidos como “Haas & Hahn”; y programaron la primera llamada para principios de marzo. Luego contactaron a los líderes de la comunidad y empezamos el trabajo comunitario, base fundamental del proyecto pues es una iniciativa para la gente y hecha por la gente.

“Si la comunidad no quiere un proyecto así no se puede trabajar, en ningún momento se vino a imponer una idea, sino al contrario venimos trabajando con la comunidad para que se apropien del proyecto, porque al final los únicos que le pueden dar vida al proyecto es la propia comunidad. Nosotros siempre hemos dicho que solo somos los motorcitos detrás de todo”.

Simultáneamente empezaron a buscar fondos de patrocinadores para pagar los gastos y poder traer a los artistas a Guatemala para que convivieran con la comunidad y desarrollar un diseño característico de Santa Catarina Palopó. Además se buscó el apoyo de la Municipalidad, pues a pesar de ser un proyecto apolítico se necesita del soporte y aprobación de las autoridades.

Pasaron los meses, organizando la logística y cuando se dieron cuenta ya estaban en agosto con un proyecto encaminado pero sin fondos para continuarlo. Como iniciativa familiar decidieron hacer un video para presentarlo a patrocinadores, tocar puertas y en cuestión de dos semanas ya tenía más de 100,000 vistas en Facebook.

“Con ese video fue como se consiguió el apoyo de Cementos Progreso y de HORCALSA, que son nuestros dos grandes patrocinadores en temas de materiales. La pintura es a base de cal y tiene muchísimos beneficios para las personas”.

En las primeras dos semanas de noviembre llegaron los artistas a Santa Catarina y se fueron dando distintos workshops con 20 líderes comunitarios quienes trabajaron de la mano con los artistas para guiarlos en escoger los colores y diseños que realmente los representan. A pesar de ser los artistas quienes realizan el diseño final, quienes ejecutan la segunda fase del proyecto son los líderes de la comunidad y lo más interesante es que hay representantes de diferentes ámbitos: mujeres tejedoras, guías comunitarios de turismo, maestros, vendedores, entre otros.

“Tuvimos dos semanas intensas con los artistas y todo se fue trabajando desde los tejidos, porque para ellos lo que más los representa son sus tejidos. Además hicimos una caminata para ver todos juntos los aspectos positivos y negativos de la comunidad y hacer propuestas de cómo cambiarlo”.

A pesar de que aún no se ha empezado a pintar, la comunidad ya está siendo transformada. Los medios locales e internacionales están hablando de Santa Catarina Palopó; de cómo la comunidad se ha unido. Jayro Bustamante está filmando un documental sobre el desarrollo del proyecto y la Universidad del Valle de Guatemala realizó un estudio antropológico de los habitantes. Estos apenas son ciertos cambios que desde ya se están experimentando.

De momento se está trabajando en distintas propuestas de diseño que se aplicará en toda la comunidad. Al momento que se exponga el diseño, muchos de los líderes que trabajaron en la primera fase serán contratados.

“Cuando me preguntan cuándo termina el proyecto, les digo que no queremos terminar rápido ni tenemos fecha límite porque hay que aprovechar el momento de seguir pintando. Entre más se aplace más puede ir agarrando vida y tomar fuerza a nivel comunitario”.

BONUS VALUE

A pesar de que el proyecto apenas comienza y ni siquiera se les ha presentado el diseño a los habitantes de Santa Catarina Palopó, en la atmósfera del lugar ya se respira un cambio de mentalidad y muchísimas motivación por unificarse como comunidad.

“Yo siempre digo que nosotros inspiramos a esta gente pero al final la que más se ha inspirado en este proceso soy yo”, nos comenta Melissa.

Desde ya los cambios son evidentes. Uno de los más representativos para Melissa es la conexión y el diálogo que se logró entre los pobladores y los “chaleteros” como le llaman a aquellas personas que tienen casas de descanso en los alrededores del lago.

Para Melissa, el valor más grande que tiene el proyecto es la apertura de la comunidad, porque depende de ellos tomarlo y seguirle dando vida. Han logrado conseguir grandes patrocinadores, pero incluso ese proceso de selección ha sido cauteloso y se les exigen ciertos compromisos. Se les están pidiendo programas de educación, compromiso de tres años como mínimo, además del apoyo para hacer un centro de información en la plaza central y abrir un cafecito con los líderes para que los turistas tengan más acercamiento al proyecto e información.

Este proyecto tiene un impacto, tanto a corto como a largo plazo pues actualmente Santa Catarina Palopó es un lugar “de paso” para turistas, pero tiene muchísimo potencial. No es únicamente transformar la estética y lo externo de la comunidad, sino transformar la historia que transmite hacia el resto del mundo.

“Tú le preguntas a los vendedores y te dicen que ya ven más visitantes en la comunidad. Cambia la narrativa de la historia para cualquier turista, yo me pongo en los zapatos de los turistas y si yo visitara un lugar así, que tiene una historia de transformación sería aún más increíble el viaje”, nos cuenta.

A raíz de esta transformación se puede fomentar el turismo comunitario, donde las personas puedan hospedarse en casas de los habitantes del pueblo. Romper con lo mismo de siempre, pues el turismo ofrece diferentes formas de trabajo que no sean pesca y agricultura, una de las grandes problemáticas de la zona pues se están quedando sin espacios para cosechar y el gran impacto ambiental que esto conlleva.

ART AS A TOOL FOR CHANGE

Melissa nos comparte cómo esa transformación ya es visible, incluso Jayro Bustamane que ha estado grabando el proyecto para un documental expresó: “Pase lo que pase en Santa Catarina, lo que ya se hizo es un cambio, todo lo demás es ganancia”.

Uno de los mayores cambios de los que Melissa ha sido testigo es cómo las mujeres involucradas en el proyecto fueron ejemplo para otras mujeres en su comunidad. Durante las dos semanas que estuvieron pintando las muestras con los artistas holandeses, las mujeres del grupo pintaban, cargaban pintura, se subían a las escaleras; hicieron cosas que normalmente una mujer de esa comunidad no hace.

INSPIRATION SPOT

Melissa siempre se ha sentido conectada con sus raíces y su país. Al preguntarle acerca de su destino favorito aparte del Lago, ella cuenta las experiencias durante su infancia en Río Dulce y cómo le permite desconectarse de la ciudad y ponerse en contacto con la naturaleza.

“Pero el valor más grande que tiene Guatemala es su gente. De todos los lugares que he visitado para mí no hay nada como la amabilidad de la gente y ese empuje tan grande que, a pesar de todas las adversidades, luchan por salir adelante”.

 

*Puedes leer el artículo en nuestra edición digital: http://bit.ly/2kWdkEi

 

Fotografía: Javier Asturias

Maquillaje: Mónica Neiderheitmann